11.7.12

La esencia de una persona sin nombre


Era de esas personas que no les gustaba el mar, pero cuando se sentaba delante de la orilla y la espuma de cualquier ola empapaba sus pies solía sonreír.

No le gustaba la extravagancia pero siempre iba de una manera extraña vestida. Para ella eso era sencillez.

No pintaba sus labios de carmín, pero sin embargo, siempre siempre, los llevaba rojos, pintados con ese tinte natural que dejan las fresas al comerlas.

No le gustaba peinarse por las mañanas, aunque lucia una melena inmensamente larga y muy bien cuidada.

Jamás pensaba que fuera feliz, aun así recordaba momentos como los más felices de su vida.

No le gustaban las despedidas, pero misteriosamente la verías rondar por las estaciones observando cada una de los adiós que se daban las personas. Eran personajes de sus relatos.

No creía en los superhéroes, pero continuamente pensaba que su madre era una superwoman.

Detestaba las película de amor, sin embargo sus historias habían sido las mas románticas jamás escritas, más aún que la de Shakespeare. Esa que trataba de un tal Romeo y Julieta.

No le gustaba el mundo en el que vivía, pero día a día se esforzaba por cambiarlo.